¿Quién es Víctor Franco Pellotier?

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Victor Franco Victor Franco

Al pensar en Víctor Manuel Franco Pellotier un alud de recuerdos recorre mi mente, así como la incomprensible, dolorosa y fatal conciencia de que ya no está con nosotros, si bien con el texto que presentamos revive su memoria. La prematura partida de Víctor constituye una irreparable pérdida profesional y sobre todo humana. Aquilatar con justeza la obra y el legado de Víctor nos enfrenta a una serie de dilemas y preguntas abiertas por él en su integridad y complejidad como investigador y persona. Un biógrafo de Víctor inmediatamente anotaría su multifacético pasaje por diversos y aparentemente desligados aspectos de su trabajo. Lo primero que desarrolló como investigador a principios de los ochenta es su trabajo sobre las ideologías económicas en el Valle del Mezquital, estudio de mucho interés no sólo para los estudios del lenguaje, sino para disciplinas e intereses tan aparentemente lejanos como la antropología económica, las ideologías modernizadoras, las relaciones interétnicas y las relaciones de parentesco.


Después de haber incursionado en la abogacía y las artes plásticas a finales de los setentas, Víctor comenzó su carrera como investigador en un proyecto de sociolingüística denominado “Funciones y conciencia del lenguaje en comunidades otomíes del Valle del Mezquital”, en el que participábamos Teresa Sierra Camacho, Gerardo López Cruz, Rainer Enrique Hamel, Héctor Muñoz Cruz y José Antonio Flores Farfán, donde nos conocimos. Este proyecto nos enseñó muchas cosas, sobre todo lo que no se debe hacer, o más positivamente, lo que resulta imprescindible, como ahora nos resulta Víctor. Al concluir este proyecto y desarrollar nuevas investigaciones, Víctor compartía generosamente la conciencia de la importancia del estudio de la lengua para una comprensión cabal de la las sociedades objeto de nuestras pesquisas. Víctor es un ejemplo a seguir, no sólo en el sentido en que no limitaba su trabajo a los aspectos formales de la lengua, con la en no pocas ocasiones excesiva compartimentalización que conocemos hoy en día y que inunda nuestras instituciones. Por el contrario, Franco Pellotier lograba conjugar el estudio de lenguas indígenas tan complejas como el hñahñu o el amuzgo, con la mirada antropológica e incluso con el compromiso social de regresar la materia de trabajo a las comunidades con las que interactuaba, con un profundo y generoso sentido del trabajo de investigación-acción, lo cual compartía con todos sin igual, de una manera verdaderamente admirable.


Al mencionado proyecto ingresamos en los ochentas en un convenio entre el CISINAH y la DGEI, como parte de un  programa denominado “Educación Indígena”. El trabajo de Víctor en el Mezquital no se limita desde luego a sus aspectos de ideología económica, tema que fue su tesis de licenciatura. Entre otras muchas cosas, también trabajó facilitando la creación de la Academia de la Lengua Hñahñu. Su modesta versatilidad se plasma en que no sólo documentó diversos procesos como la migración o el parentesco en el Mezquital; incluso llegó a producir materiales para la recuperación del hñahñu o el amuzgo, plasmados en sus videos sobre la migración o las pastoras de la zona del Mezquital, fomentando el uso del hñahñu en redes comunicativas locales a través del video, un trabajo pionero en lo hoy se conoce como revitalización de lenguas amenazadas.


Todos estos trabajos resultan muy interesantes en la medida en que por lo menos indirectamente cuestionan la opinión, por lo demás bastante aceptada, de que el hñahñu y en general las lenguas indígenas están condenadas a desaparecer. Estas incursiones nos reafirman el profundo respeto y sentido social que Víctor le atribuía a la perspectiva del actor en su trabajo de investigación, el cual para él no debía caer en el academicismo a ultranza, un mal muy común en nuestro medio, y que nuestro querido compañero elegante y respetuosamente combatió hasta el final de su carrera.


Un ejemplo más de su generosidad y solidaridad está vinculado a sus preocupaciones políticas y sociales, que lo llevaron a ocupar prácticamente todas y cada una de las carteras del SUTCIESAS, defendiéndolo con compromiso y entrega, de una manera absolutamente desinteresada. De cualquier manera, Víctor ya estaba en el CIESAS desde tiempos inmemoriales, donde ingresó precisamente en el Programa de Lingüística del CISINAH, antes de sus incursiones en el Mezquital. Recuerdo lo primero que me platicó, como broma en serio: su primer trabajo fue el de plumero, el de limpiar los libros de los Hopkins, quienes en ese entonces eran los directores del Programa. Al paso de los años, Franco fue ampliando y diversificando sus intereses. Así profundizó o incursionó en los estudios de parentesco, en el análisis del discurso y el psicoanálisis. En su última etapa, junto con la antropología política, en sus modalidades de análisis de los procesos electorales en regiones indígenas o el estudio de las relaciones interétnicas con población afromestiza, cultivaba sobre todo el estudio de la oralidad amuzga en sus facetas del ritual de pedimento de novia, cuyo resultado es lo que ahora se presenta como libro. Esta investigación constituye una tesis doctoral sumamente meritoria que fue defendida post mortem, como homenaje a un compañero verdaderamente entrañable.


Todas estas menciones denotan la mencionada amplia gama de intereses que orientaron su carrera, con lo que emerge un perfil de un sólido académico que no limita su trabajo a su formación original de lingüista, mucho menos “puro y duro”, sino que amplía sus horizontes a la antropología y otras ciencias sociales. Estimulado y nutriéndose de ellas, su trayectoria constituye un ejemplo a seguir en la formación de las nuevas generaciones de lingüistas y antropólogos, una especie en extinción en la que se conjugaban un conocimiento profundo e integral de las disciplinas, junto con la capacidad crítica constructiva, el criterio propio y la independencia, así como la destreza del don de gentes, lo cual le permitió abrir no pocas puertas. Víctor se preocupaba profundamente por el desarrollo de una lingüística mexicana, con características propias que respondieran a los contextos y necesidades indoamericanos que tanto le interesaban. Con este fin, siempre buscó desarrollar una lingüística más humana que a la a vez mantuviera altos estándares de investigación y lograra llevar más allá sus prácticas y derroteros, equilibrando la llamada investigación básica con la aplicada, perfilando la posibilidad de desarrollar una lingüística comprometida con las causas de los más desprotegidos, sin caer en paternalismos, desarrollar cacicazgos o cotos de poder, lo cual es algo que sin duda se agradece profundamente.


Estos y muchos otros retos constituyen el legado de un amigo que no puede ser sustituido con nada ni nadie; su solidaridad con las causas más nobles, su entrega y generosidad, la profundidad de sus convicciones, su capacidad como escucha receptivo a la vez que crítico, entre otras muchas cualidades, hacían de él un ser verdaderamente entrañable. Quizá la mejor forma de honrar su memoria será desarrollar sus preocupaciones en un nivel superior, consolidando los proyectos que facilitó y compartió con todos nosotros, como el Doctorado en Lingüística Indoamericana, un proyecto cuya importancia para Víctor estribaba en ir más allá de modelos lingüísticos recibidos, y que él, como todas las cosas que emprendió, compartió y fomentó de manera generosa y respetuosa.


Al final de su vida Víctor representaba no sólo un perfil de académico responsable y profundamente comprometido con su materia de trabajo, sino un multifacético ser humano, generoso y solidario, un amigo insustituible, al que estas líneas no pueden en absoluto hacer justicia. Ojalá una pérdida tan irreparable nos vuelva a todos más incluyentes y tolerantes, valores que Víctor celebraba en su devenir cotidiano y que sin duda trasudaba en su interacción con todos nosotros. Es horrible tener que esperar a que la gente no esté para valorarla cabalmente o emprenderle homenajes. Me parece que el mejor homenaje será el consolidar los proyectos que tenía en ciernes, luchando por construir un mundo mejor, por un conocimiento al servicio de las más nobles causas sociales, al que sin duda Franco Pellotier contribuyó sensiblemente con entrega y pasión, de la manera más desinteresada posible, anteponiendo los intereses de los demás a los propios, una actitud tan difícil de encontrar como imposible será sustituir a un ser tan especial e imprescindible.

José Antonio Flores Farfán


Víctor Franco Pellotier

(1954-2004)

El 8 de julio de 2004 la comunidad antropológica y lingüística sufrió una irreparable pérdida con el fallecimiento de Víctor Franco Pellotier, coordinador de la maestría en Lingüística Indoamericana del CIESAS e investigador de la misma institución des de 1976.

Víctor Franco Pellotier nació en la Ciudad de México, el 8 de junio de 1954; sus padres fueron el señor Víctor Manuel Franco y la señora Aurora Pellotier. Recibió el grado de licenciado en Antropología con especialidad en Lingüística por la Escuela Nacional de Antropología e Historia en la generación 1982; el grado de maestro en Ciencias Antropológicas por la Universidad Autónoma Metropolitana, Iztapalapa en 1995, el grado de maestro en Lingüística por la ENAH en 1997. Estaba por obtener el grado de doctor en Antropología de la Universidad Autónoma Metropolitana, unidad Xochimilco el 27 de septiembre de 2004.

A pesar de que su especialidad era la lingüística, nunca dejó su pasión por la antropología ni la combinación de ambas. Durante muchos años realizó estudios entre los amuzgos de Oaxaca y de Guerrero. En uno de los sitios donde él trabajó, San Pedro Amuzgos, Oaxaca, lo quisieron como un miembro más, pues siempre se preocupó por el reconocimiento de los valores humanos, principalmente por los de la mujer en todos los ámbitos de la comunidad.

Se preocupaba tanto por la comunidad amuzga que en el año 1998 reunió a todos los estudiosos de los amuzgos, con el fi n de que se conocieran y pudiesen establecer comunicación e intercambio de ideas a favor de las comunidades. Realizó algo que nadie antes había logrado: unidad y comunicación entre los amuzgos de Guerrero y de Oaxaca.

Ingresó al CIESAS en 1976 como becario. En 1977 la institución se independizó del INAH y Víctor Franco inició un movimiento para crear el sindicato de investigadores y administrativos del CIESAS.

En cada una de las etapas de su vida profesional, Víctor Franco contribuyó al conocimiento antropológico y lingüístico; dejó huellas importantes en la disciplina, sobre todo en la propuesta de creación del doctorado en Lingüística en el CIESAS. Reunió a investigadores de diferentes partes del mundo y a investigadores en lingüística del CIESAS para discutir acerca de su viabilidad.

Su paso por la ENAH también dejó huellas imborrables ya que formó estudiantes en varias generaciones. En 2003 fue nombrado coordinador de la maestría en Lingüística Indoamericana en el CIESAS.

Entre sus publicaciones destacan: “Violencia y control social: la ló gica de la culpabilidad en un grupo indígena” (Desacatos, núm. 13, México, 2003, pp. 152-170); Grupo doméstico y reproducción social. Parentesco, economía e ideología en una comunidad otomí del Valle del
Mezquital, México, CIESAS, 1992; “El ritual de petición matrimonial entre los amuzgos: arreglo de relaciones interfamiliares” (David Robichaux (comp.), Ayer y hoy de matrimonio mesoamericano, México, Universidad Iberoamericana, 2003); “Amuzgo” (The Oxford Enciclopedia of Mesoamerican Cultures, Oxford University Press, en prensa).
 
Lamentamos el deceso de tan destacado lingüista. Víctor Franco Pellotier seguirá con nosotros como el gran compañero, colega y amigo que siempre fue.

SUSANA CUEVAS SUÁREZ
Y ALFREDO RAMÍREZ CELESTINO*